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Las buchette del vino

Las medidas de seguridad sanitaria están a la orden del día. La problemática con el virus SARS-CoV-2 (Covid-19) sigue presente en los principales países del mundo. Esta coyuntura obliga a los organismos sanitarios de todo el mundo a elaborar sofisticados planes de contención para el contagio del virus, buscando el distanciamiento, la reducción drástica del contacto social y la eliminación del mismo mediante prácticas de higiene específicas cotidianas.

 

 

Todo este embrollo puede parecernos relativamente moderno, ya que el Covid-19 tiene apenas 9 meses de historia. Sin embargo la humanidad ha tenido que pasar por etapas de pandemias más oscuras y letales si cabe.

La peste ha asolado a la humanidad en dos grandes epidemias localizadas fundamentalmente en Europa y Asia. La segunda epidemia de peste bubónica que se desarrolló en el primer tercio del siglo XVII es la que nos trae a cuento para la temática de este artículo.

Ya por aquel entonces las sociedades tenían que tirar de ingenio para intentar contener la expansión mortal de esta enfermedad vírica. Medidas de distanciamiento, confinamiento y aunque os resulte raro de higiene (lo que entendían por higiene en aquella época).

 

El triunfo de la muerte.

Pieter Brueghel el Viejo. 1562.

 

En la Italia de aquel siglo XVII, más concretamente en la región de la Toscana, cuya capital es Florencia, los taberneros idearon un mecanismo de venta que minimizaba el contacto social y disminuía las posibilidades de contagio. Había nacido la buchetta del vino.

 

La buchetta del vino (ventana del vino) consistía en una pequeña abertura en la fachada de la taberna o de la bodega, a un metro aproximado de altura y con portezuela para poder abrir y cerrar, por la que el mesonero servía vino entre otras cosas a los transeúntes que pasaban por la calle. De esta forma la entrada a la taberna quedaba anulada, el cliente obtenía su producto y el tabernero, con las medidas de seguridad que le confería asomar simplemente la mano por la buchetta, seguía haciendo negocio.

 

Buchetta del vino en una calle de Florencia.

 

Pues bien. No sería tan estúpida la idea de las buchette del vino, que en pleno siglo XXI, con la coyuntura pandemiológica que vivimos, se han vuelto a poner en funcionamiento en algunas calles de la Toscana italiana.

 

La historia parece darle la razón a aquellos que la tildan de cíclica.

 

 

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